Relato: La mare mosquit [Parte 1]

Imagen: Ana Rodríguez (@ARAliau)

Hace años, tenía un amigo al que le obsesionaban los insectos, especialmente los mosquitos. Este es el relato de su desaparición.

Tenía un amigo que un día desapareció. Se llamaba Tau.

Tenía mi edad y nos habíamos conocido durante el primer curso del instituto. Era un chico introvertido y solía pasar los recreos solo, sentado en el suelo de algún pasillo. A veces escuchaba música mientras se comía el bocadillo; otras, leía. Como si fuéramos agua y aceite, Tau y el resto de los alumnos no nos mezclábamos. Hasta que un día, al cabo de unas semanas de empezar el curso, cayó una lluvia torrencial y nadie pudo salir al patio. Aquel día, un grupo de alumnos aburridos y enfadados porque no podían jugar a fútbol descargó su frustración sobre él. Yo estaba entre ellos. Seguir leyendo →

Relato: Una imprudencia heroica

Imagen: Nuestros héroes, Augusto Ferrer Dalmau

Este es mi relato para el Concurso de historias de nuestros héroes, de Zenda Libros. Este es el relato de una imprudencia que, como todo en la vida, tiene lecturas muy distintas.

Entra en casa y cierra la puerta. Enciende la luz del salón. Está apretando la mandíbula, pero no se da cuenta. Se agacha y las letras fluorescentes de su uniforme destellan mientras desata los cordones de las botas y se las quita. No se le han ensuciado, pero él sí las nota sucias, como el resto de la ropa, como él mismo. No es polvo, barro o sudor. Es más bien un malestar invisible que lo impregna todo. Saca la pistola de la funda, quita el cargador, comprueba que la recámara está vacía y guarda el cargador en un cajón y la pistola en otro. Desabrocha el cinturón técnico y lo guarda, con las botas, en una bolsa de plástico que deja junto a la entrada. Después, se quita el pantalón oscuro y el polo verde y los mete en el cesto de la ropa sucia. Por último, se mete en la ducha y se lava con agua caliente, muy caliente. Seguir leyendo →

Relato: Las cosas importantes debe hacerlas uno mismo

Imagen: bryannuke

Este es un relato que habla de una persona muy normal que, como tú y como yo, es esclava de sí misma. Este es el relato sobre cómo conocí a Nerea.

La conocí hace tres años en el tren de alta velocidad. Íbamos a Madrid. Yo a hacer un curso de corrección y ella al hospital Carlos III. No estaba enferma. En realidad, estaba perfectamente. Y ese, me dijo, era el motivo de la visita al hospital.

—Solo como fruta desde hace nueve años y los médicos no entienden cómo puedo estar tan bien. —Se estaba comiendo una manzana roja como su cabello e hizo una pausa para darle un mordisco—. Sabes, según dicen debería tener muchas carencias: vitamina B12, proteínas, calcio… Pero no es así. —Dio otro bocado a la manzana, masticó con calma y tragó—. ¿Te lo puedes creer? Seguir leyendo →

Relato: Varada en una playa de nieve

Este es un relato de comprensión y cambio, una historia de amor tan surrealista como las demás y un cuento sobre nosotros. Este es el relato de una mujer varada en una playa de nieve.

La cafetera silbó y un intenso aroma a café inundó la estancia. Mientras ella se daba una ducha y terminaba de hacer el equipaje, bajé a comprar el pan. Luego corté varias rebanadas y las serví junto a un poco de queso y dos tazas de café. Cuando hubo metido todas sus cosas en la maleta, ella se sentó a mi lado, me tocó la mano y mordisqueó un poco de queso. Busqué su mirada, pero sus ojos verdes contemplaban algo en algún lugar muy lejos de mí. Una gota de agua resbaló por sus cabellos y cayó sobre su nariz. Se asustó y dio un respingo. Ambos sonreímos. Seguir leyendo →

Relato: Bannon, el mal cazador

Imagen: César Ojeda

Este es el relato de un hombre que renunció a lo que siempre había sido para mantenerse fiel a sus principios. Un hombre que amaba a los animales y no soportaba hacerles daño. Este es el relato de Bannon, el mal cazador.

Había una vez un joven cazador llamado Bannon. Vivía en una humilde casa en el campo y sobrevivía comiendo la carne y vendiendo las pieles de las alimañas que conseguía cazar, que no eran muchas pues era un cazador pésimo. No porque fuera poco habilidoso, todo lo contrario. Su habilidad con el arco era sublime, inigualable, y sus trampas eran la envidia de toda la comarca. Bannon era mal cazador porque sentía pena por los animales a los que intentaba matar. Solo cuando el hambre era insoportable, era capaz de olvidar sus sentimientos y centrarse en el acto de cazar. Por desgracia, hacía mucho que Bannon no cazaba nada y sus reservas de comida estaban a punto de agotarse. Nunca había estado en una situación tan urgente y, sin embargo, seguía sin poder hacer daño a los animales con los que se cruzaba en el bosque. Seguir leyendo →